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La recuperación de la menstruación: la sanación del alma femenina



Un poderoso cambio de pensamiento y de paradigma está teniendo lugar en todo el mundo. Creo que esto es evidente y que está por todos lados. Este cambio tiene la impronta innegable de una fuerte recuperación de lo femenino y una reconexión con sus saberes ancestrales olvidados.

Las mujeres estamos locas, estamos divididas, funcionamos mal. Es cierto, en el mundo Occidental, en este momento, las mujeres estamos rotas y somos en consecuencia factores de destrucción en nuestras relaciones (de todo tipo) y para nosotras mismas; pero, ¿cómo no íbamos a estar rotas si nos han alejado de los saberes primordiales para conocer y gestionar nuestra energía?


El ciclo menstrual es la base de las energías, las experiencias y las emociones de toda mujer. Por ciclo menstrual me refiero a TODO el ciclo hormonal/emocional/espiritual por el que transitan todas las mujeres mes con mes, y no sólo a los días en los que la menstruación se presenta.


Miranda Gray, renombrada autora de este tema, dice que donde quiera que haya mujeres, está presente el ciclo menstrual, en el trabajo, en la casa, por las calles…, sin embargo, nadie le presta ninguna atención, y en la medida de lo posible nos avergonzamos de él y tratamos de ocultarlo, a pesar de ser un proceso biológico, no sólo normal, sino de lo más avanzado y complejo a nivel biológico. Y, bueno, la consecuencia es vergüenza, silencio, y el odio de la mayoría de las mujeres a sí mismas y a sus cuerpos al rechazar todo lo relacionado a la menstruación y sus procesos.


Por toda una serie de razones que, por espacio, no podré mencionar aquí, vivimos actualmente (en Occidente al menos) en una estructura social patriarcal, que no provee para las mujeres marcos de referencia o guía para poder reconocerse, percibirse a sí mismas y gestionar sus emociones, su biología, y sus expresiones vitales. Esto quiere decir que vivimos con base en las reglas que aplican a otros, pero no a nosotras, y que al hacerlo, estamos en un círculo vicioso en el que nos rechazamos porque no nos entendemos e intentamos encajar en un sistema que no está hecho para nosotras, y nos frustramos porque no podemos, ¡porque un pez no puede vivir en la selva! Pero, esto no es lo peor, lo peor es que hemos comprado esta idea por siglos y que incluso hemos sido nosotras mismas el vehículo para perpetuarla con las nuevas generaciones de mujeres; si tienes alrededor de 30 años, dime, ¿cómo se comportó tu madre contigo respecto a este tema? Seguro que no fue con alegría…


En fin, la realidad, es que la menstruación es un hecho, no sólo importante, sino central en la vida de las mujeres. Antiguamente, a través de conocer el ciclo menstrual y saber navegarlo, las mujeres controlaban y dirigían su fertilidad y sus actividades, es decir, eran dueñas de su propio poder y de sus vidas y energías.


Los aspectos energéticos y emocionales de la menstruación están absolutamente vinculados al ciclo hormonal uterino; es decir que algo sucede a nivel físico y que eso tiene un reflejo a nivel exterior, y no podemos ni debemos frenar este reflejo, ni pretender que no existe, y cuando lo hacemos, se vuelve destructivo (…sí, aquí nos la hemos pasado algunos siglos), y nos dañamos física y emocionalmente (y, sí, dañamos a los demás). Creo que queda claro que, a estas alturas, recuperar este saber ya no es opcional.


Entonces, vamos a entrar en materia: independientemente de las particularidades de cada mujer y del hecho de que no existe un ciclo único ni uno ideal, podemos decir a grandes rasgos que las mujeres menstruamos una vez cada ciclo lunar, durante alrededor de cuarenta años. Durante cada ciclo, las mujeres, sin ser conscientes del todo de ello, pasamos por variaciones y cambios que afectan especialmente los siguientes aspectos, según Miranda Gray en su libro Luna Roja:

  • Nivel de Energía.

  • Emociones.

  • Salud.

  • Sexualidad.

  • Sueños.

  • Manifestación externa, como forma de vestir, disposición al ejercicio, concentración…

Así que el primer paso para comenzar a cambiar nuestra relación con el ciclo menstrual pasa por comenzar a tomar consciencia de él y de los efectos que trae consigo en nosotras, y lo más recomendable para esto es poder llevar un diario, diagrama o notas de cualquier tipo; …lo cual no hace casi nadie, lo sé, pero en verdad podrías sorprenderte de lo que encontrarías ahí al cabo de uno o dos meses, y de lo bien que podrías llegar a conocer tus reacciones, emociones y tendencias, lo cual, además de ser increíble para ti misma, lo será también para tus relaciones de todo tipo.


El segundo paso es saber que nuestro ciclo consta de 4 fases principales, al igual que la luna y las estaciones de la tierra, conocerlas y reconocerlas: pre-ovulatoria, ovulatoria, pre-menstrual y menstrual, cada una con sus cualidades. Esta es la parte en la que entendemos por qué somos tan cambiantes, y también en la que entendemos que estos cambios son una fuente de creatividad y regeneración en nosotras.


No hay como tal una primera fase, pero voy a comenzar con la fase pre-ovulatoria, que corresponder a la fase que va desde el fin de la menstruación hasta antes de la ovulación. Esta fase puede ser metaforizada como la Virgen o la Guerrera por sus energías dinámicas y centradas en una misma y en el conseguir logros. Esta es la fase que más “fieles” somos a nuestra esencia y a nuestros planes y deseos pues no somos fértiles, es decir, que nuestro cuerpo y sus energías no están enfocados en el afuera, sino en la acción y en el enfrentar retos y desafíos. En esta fase, nuestras energías han sido renovadas con la menstruación y las ganas de vivir y de alcanzar metas y logros nos llenan. No importa entonces cuáles sean las características base de tu personalidad, en todas nosotras existe un momento al mes en el que somos extrovertidas, ambiciosas, temerarias y sociales (obviamente, esto matizado por nuestra propia esencia). La mujer guerrera o virgen, posee gran capacidad de análisis y de enfoque (así que no la distraigas), y pone fuerza y entusiasmo en sus proyectos (¡usa esta fase para eso!), por lo que esta fase es, no sólo aceptada, sino explotada en el mundo actual, así que recuerda, nuestra meta es encontrar su energía en nosotras, pero entender que es una fase que no podemos sobrecargar, pues eso es lo que genera el desbalance en nosotras.


Después de la Guerrera, viene la Madre, que equivale al momento de la ovulación, en donde nuestras energías van suavizándose naturalmente y exteriorizándose. Debemos recordar que la finalidad biológica de la ovulación es crear lazos y perpetuar la vida, por lo que en este momento vamos a dar prioridad a las relaciones y al cuidado de los otros. La energía de la Madre es amorosa y está enfocada a nutrir a los demás, más que a cuidarse a sí misma; la creatividad y la sexualidad están muy potenciadas en esta etapa y la cercanía con las personas nos encanta; así que, independientemente de tu personalidad, durante este periodo, tu empatía y tu tendencia exterior crecerán. Esta fase es la que más aceptada ha sido por la sociedad occidental, tanto que se ha fijado como “lo femenino” y “lo que una mujer debe ser” pero, nuevamente, es sólo una fase que debemos vivir y dejar pasar. Sobretodo, hay que tener cuidado en esta fase de no prometer de más, comprometernos con temas que luego sean muy pesados o de cargar a los demás; las energías de la Madre, al ser TAN aceptadas, tienden a sobrecargarnos y a drenarnos (…y luego por eso odiamos a todos y no somos pacientes, ni empáticas, ni nada, ni con nadie). Una vez que sabes esto, puedes entonces usar esta energía para cuidar y nutrir: pasar tiempo con amigos y familia, estar con tu pareja, cuidar tus plantas…


Después del periodo de ovulación, si no hubo una concepción, hay energía disponible que vuelve hacia el interior y que necesita ser vista e integrada. Esta es la fase de la Hechicera y es la más rechazada de todas, pues es el momento de mayor poder personal no racional de las mujeres (impresionante). Cuando el ovulo no fecundado, con todo su potencial creador (contiene, nada más y nada menos que la potencia de la vida) cae, las mujeres nos volvemos (o deberíamos volvernos) conscientes de nuestro poder creador, ya no sólo a nivel biológico, sino a nivel social y personal, y este poder, cuando está afuera, también es un potencial transformador. Esto quiere decir que cuando llega esta fase, podemos crear o destruir, que nos enfrentamos a todo aquello que somos, porque vamos hacia adentro, y que lo que sea que esté adentro va a tener que ser visto. El famoso síndrome premenstrual es la forma en la que el patriarcado ha nombrado lo que ocurre en esta fase, pero no es un tema físico en realidad. Dependiendo de nuestro estado emocional, esta fase es de creación o de destrucción, pero es siempre yoíca, es decir, que no nos importan mucho los demás y que no somos amables, ni devotas al cuidado de nadie, y es por eso que la sociedad no la soporta mucho. Si le damos expresión a estas energías, seremos unas intuitivas, seductoras y abundantes hechiceras, si nos frenamos, y no nos dejamos ser, seremos unas hechiceras destructivas (lo cual muchas veces es muy bueno, sólo se necesita canalizar); de cualquier manera, estaremos recogiendo y evaluando los frutos de todo el ciclo anterior, y haciendo el recuento de qué sí y qué no queremos. Yo muchas veces recomiendo usar este impulso para destruir constructivamente, por ejemplo, sacar tus cajones y deshacerte de lo que no quieres, terminar temas pendientes; o quizá incursionar en la parte sensual, ir a bailar… o incluso dedicarnos un poco a nuestra bruja interior y trabajar con hierbas, piedras, tarot…


Entonces, llega finalmente la fase de la Anciana Sabia, que es la fase que equivale a la menstruación. Durante este periodo, nuestro cuerpo depura y regenera. Es como la noche, es como el invierno. Si no lo aceptamos y si no lo tomamos con descanso y paz, cuando llegue el momento del despertar, o de la primavera, no tendremos nada que ofrecer, nada que dar (…cuéntame cómo estás de enfocada después de no dormir 4 noches… algo así…). Así, la menstruación es un periodo importantísimo, y es un absoluto error querer pasarlo “como-si-nada”, ocultarlo y seguir nuestra vida normal. Durante la menstruación experimentamos nuestro momento más suelto en el sentido de menos aferrado al mundo, más fluido, más en paz, y debemos darle espacio. En esta fase, el mundo nos importa más bien poco, y por naturaleza queremos descansar, y es importante que lo hagamos, pues sólo en el descanso físico y mental encontraremos la estabilidad, la sabiduría, y la regeneración que necesitamos. Es un momento de soltar, para poder renacer en la siguiente fase. Date pausas, bájale al ejercicio, permítete comer cosas dulces, date tiempos de soledad.


A grandes rasgos, esta es la exposición general sobre las virtudes y posibilidades de cada una de las energías del ciclo menstrual. Antes de terminar, me queda solamente especificar algunos puntos, así precisamente, como puntos:


  • Las fases no empiezan y terminan determinantemente, se van fundiendo poco a poco de una a la otra, como las fases de la luna.

  • Cada fase se adapta a la personalidad de cada mujer, y existen todas, en toda mujer.

  • Cuando una fase no se vive, bloquea todo el ciclo.

  • Las mujeres no somos siempre seres sociales, ni seres dedicados a los demás y es importante que lo sepamos.

  • Es precisamente este constante ciclo de nacimiento y regeneración lo que nos hace a las mujeres madurar más rápido que a los hombres.

  • A través de este conocimiento podemos tomarnos a nosotras mismas como brújulas para nuestra vida. De esta forma, seremos más felices y estables y tendremos en consecuencia relaciones y vidas más armónicas.

  • Te recomiendo comenzar poco a poco para no perder empuje, con cosas pequeñas. Entiendo que no siempre podemos dormir durante la fase menstrual, por ejemplo, pero quizá si podemos darnos una hora de calma…

  • Al retomar esto vamos contracorriente, así que te recomiendo integrar este conocimiento a tu vida con firmeza, pero sin pelea para que las demás mujeres y los hombres puedan verlo y entenderlo.

  • Si quieres más información al respecto, no dudes en contactarme o buscar bibliografía de Miranda Gray.

Espero que esta información te sea de utilidad y te ayude a encontrar tu centro y tu ancla tanto como me ayudó a mí. Creo firmemente que el alcance de esto no es sólo personal, sino global: una mujer que se recupera y sana, tendrá relaciones de todo tipo más armónicas y contagiará este movimiento a su círculo más cercano, si más mujeres lo hacemos, estos pequeños círculos alcanzarán poco a poco mayores dimensiones, hasta alcanzar quizá al mundo entero. Es tiempo de regresar y recordar estos saberes, por nuestro bien, y por una sociedad mejor.