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Consumo local



¿Te has puesto a pensar cómo afecta tu decisión de compra? El impacto puede verse reflejado en tu bolsillo, tu salud, tu comunidad, hasta en el medio ambiente.


Como consumidores tenemos mucho más poder del que pensamos. ¿Por qué? Es muy sencillo: oferta y demanda. Las empresas producen lo que nosotros como consumidores demandamos. Si hacemos cambios en nuestros hábitos de consumo, la industria tendrá que adaptarse a lo que requerimos.


Un ejemplo muy evidente son los alimentos orgánicos. Vivimos el auge de la alimentación orgánica. En los supermercados encontramos un sinnúmero de opciones de lechuga orgánica, espinaca orgánica, manzanas orgánicas… Todo orgánico, y casi siempre importado desde otros países; peor aún, producido en México, comprado a lo mínimo y distribuido por empresas internacionales.


Con nuestra decisión de compra tenemos el poder de apoyar a la economía local y ayudar al medio ambiente. Ejercer el consumo local ofrece varios beneficios: ambientales, sociales y económicos. Pero... ¿cuáles son realmente estos beneficios?


  • Al consumir local cuidamos nuestro medio ambiente ya que, al reducir el trayecto del lugar del cultivo a nuestra mesa, se reducen de forma significativa las emisiones de gases de efecto invernadero.

  • De igual forma, al ser una compra directa del productor al consumidor, se reducen los embalajes al mínimo; muchas veces es nulo.

  • Los productos son más frescos, por lo tanto, más saludables para nuestro organismo.

  • El consumo de alimentos de temporada ayuda a que las familias de productores sigan cultivando de forma tradicional, respetando a la tierra y sus ciclos.

  • El cultivo es respetado y, en la mayoría de los casos, se respetan los derechos de los trabajadores y el pago es justo: el dinero va directo al productor.

  • El consumo local ayuda a la economía de la zona, genera más empleo y evita la migración. Si los productores tienen rendimiento de su trabajo, seguirán generando empleos dentro de la misma comunidad.


Sería fundamental como consumidores, antes de comprar algo, preguntarnos: ¿De dónde viene?, ¿cómo está elaborado y/o cultivado?, ¿cuál es su historia, su ciclo de vida?, ¿en qué condiciones fueron producidas?


Somos seres que siempre estamos consumiendo, ya sea un bien o un servicio, y esto determina el sistema económico, social y político. Si apoyamos a empresas locales, el beneficio será mayor.


Es muy importante que nuestro consumo sea responsable con el medio ambiente, en cualquier bien o servicio que adquirimos.


Por ejemplo, la ropa que cómpramos por lo general recorre arriba de 4,000 kilómetros por tierra y mar. Consideremos también la gran cantidad de recursos que se han empleado para elaborarla --agua, mano de obra mal pagada, CO2, entre otros- para producir una prenda de bajo costo y de un ciclo de vida corto ¿Tiene sentido el daño que implica?


La compra de alimentos envueltos en plástico, y otros envases no biodegradables, o tratar de facilitarnos la vida con alimentos previamente desinfectados y empaquetados en plásticos. ¿Por qué es más fácil?, ¿a costa de qué? Contaminación al medio ambiente; explotación del trabajador; ganancias para otros países, entre muchas más.


Les invito a ejercer su poder de elección y consumir local. ¡Así ganamos todos! Consumimos alimentos frescos. Sabemos que el trabajo se paga justo directo al productor. Generamos un menor impacto ambiental.


No todo lo local quiere decir que sea bueno, por eso es importante enterarnos de los procesos de elaboración de los productos y exigir, como consumidor, calidad tanto en los bienes y servicios. De esta forma obtenemos los mejores artículos, duraderos y hechos en México.


Hay que empezar a buscar nuevas opciones de consumo, considerando el beneficio al medio ambiente, al productor y al consumidor, empecemos a ser consumidores activos y conscientes. Y siempre, antes de comprar algo, pregúntate: ¿realmente lo necesito?

Estos ejemplos son en su mayoría en la industria alimentaria, pero lo podemos ver reflejado en otros sectores como la moda, la cosmética, la herbolaria, los juguetes… hasta libretas y procesos de encuadernación.


Cada vez existen más marcas hechas en Puebla, o en sus cercanías, que son de buena calidad, responsables con el medio ambiente y dan pago justo a los trabajadores. Estas son algunas:


  • Remedios de la Tierra: cosmética natural e higiene personal.

  • Filigranas: cosmética natural e higiene personal.

  • Recrear: ropa, bolsas, accesorios.

  • Lili Carrillo: joyería y accesorios.

  • 5 flor: frutas y verduras.

  • Reyes Metzontla, Puebla: vajillas de barro bruñido hechas a mano; tienda en Puebla (4 norte, Centro).

  • Vida Vao Vao: esenciales de cocina saludable, cremas y mantequillas de semillas.

  • Dilesh: leche de vaca de producción sustentable y consciente.

  • Y con una costurera de confianza, buen gusto y tus telas favoritas puedes mandar a hacer tu ropa.